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Impermeabilizar canalones con poliurea: el punto donde empieza casi toda filtración

Cuando nos llaman para impermeabilizar canalones con poliurea, la conversación suele empezar igual: «hemos repasado toda la cubierta y sigue entrando agua». Y en la mayoría de los casos la cubierta está bien. El problema está en el metro y medio por el que pasa toda el agua del edificio.

Un canalón recoge lo que caiga sobre cientos de metros cuadrados y lo concentra en una sección estrecha. Además, es la única parte de la cubierta que está mojada de forma permanente, que dilata y contrae con cada ciclo día-noche y donde se acumula suciedad. No es casualidad que sea el punto que primero falla.

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Antes de reparar: distinguir fuga de desbordamiento

Este es el diagnóstico que ahorra intervenciones inútiles, y se hace observando cuándo aparece el agua dentro.

Síntoma Causa probable Qué toca
Entra agua con cualquier lluvia, incluso floja Perforación, junta abierta o corrosión pasante Impermeabilización del canalón
Solo entra en tormentas fuertes Sección insuficiente, obstrucción o pendiente perdida Limpieza, rebosaderos, revisar dimensionado
Mancha en el peto, no en el techo Rebose lateral por acumulación de hojas Mantenimiento y paragravillas
Aparece días después de llover Agua embalsada por falta de pendiente Corregir pendiente antes de impermeabilizar

Si el problema es de desbordamiento, aplicar poliurea no resolverá nada: el agua seguirá saliendo por encima. Decirlo antes de empezar forma parte del trabajo.

El dimensionado sí importa (y muchos canalones se quedan cortos)

El CTE, en su documento básico HS 5, es el que fija cómo se dimensionan canalones, sumideros y bajantes en función de la superficie que evacúan y de la intensidad pluviométrica de la zona. Barcelona queda encuadrada en una intensidad de referencia del orden de 110 mm/h, un valor alto que muchas cubiertas antiguas no contemplaron nunca —simplemente porque se construyeron antes de que existiera esa exigencia—.

A eso se suma un patrón que ya notamos en obra: en el litoral catalán llueve menos días, pero con más intensidad por episodio. Un canalón que aguantaba bien hace treinta años puede quedarse corto hoy con la misma superficie de cubierta. Por eso, en rehabilitación, conviene aprovechar la intervención para añadir rebosaderos y aumentar el número de puntos de evacuación siempre que sea posible.

Por qué la poliurea funciona bien aquí

El canalón es un elemento de geometría complicada: cambios de plano, encuentros con bajantes, remaches, uniones soldadas, esquinas. Cualquier sistema por láminas obliga a cortar, solapar y rematar justo donde el agua se estanca.

La poliurea proyectada resuelve todo el desarrollo en continuo, sin una sola junta, y sube por los laterales hasta bien por encima del nivel máximo de agua. Aguanta además el embalsamiento permanente, algo que no todos los revestimientos toleran, y se adapta a los movimientos del soporte gracias a su elongación.

Es el mismo criterio que aplicamos en canalones interiores de naves industriales, donde una fuga cae directamente sobre la producción o el almacén.

La preparación: el 70 % del resultado

Aquí es donde se juega la durabilidad, y donde más atajos se toman.

  1. Limpieza y desengrasado completo, retirando lodos, hojas y restos de reparaciones anteriores. Todo el silicona y la masilla vieja fuera.
  2. Tratamiento del óxido si el canalón es metálico. No basta con cepillar por encima: hay que llegar a metal sano, con un grado de preparación tipo St 3 como mínimo. Si queda óxido debajo, sigue avanzando.
  3. Sellado previo de remaches, uniones y perforaciones puntuales con producto compatible con el sistema.
  4. Imprimación específica según soporte: no es la misma sobre chapa galvanizada, sobre zinc o sobre hormigón. Este punto es innegociable, porque la adherencia de la poliurea depende por completo de ella.
  5. Proyección en espesores del orden de 2 a 3 mm, resolviendo la entrada a la cazoleta por dentro, nunca rematando en el borde.

Valores orientativos: la ficha técnica del sistema concreto manda siempre.

Los sumideros, capítulo aparte

Un canalón perfecto con un sumidero mal resuelto sigue goteando. Lo que hay que exigir: cazoleta con la membrana introducida dentro, nunca cortada al borde del agujero; rejilla paragravillas para evitar obstrucciones; y accesibilidad para poder limpiarlo.

Y luego está el mantenimiento, que en Barcelona tiene su calendario propio: dos limpiezas al año, una a finales de otoño —los plátanos de la ciudad dejan una cantidad de hoja considerable— y otra antes de la temporada de tormentas de finales de verano.

Preguntas frecuentes

¿Se puede aplicar poliurea sobre un canalón de zinc?

Sí, con imprimación específica para metales no férricos y una preparación mecánica adecuada. El zinc es un soporte exigente en adherencia, así que no admite improvisaciones.

¿Hay que desmontar el canalón?

En general no. Si el canalón conserva su forma, su pendiente y no tiene pérdidas de sección por corrosión avanzada, se trabaja sobre él. Si está perforado en varios tramos o ha perdido rigidez, lo honesto es sustituirlo.

¿Se puede hacer con lluvia prevista?

No. El soporte debe estar seco y suficientemente por encima del punto de rocío. En canalones, que retienen humedad más que ninguna otra zona, esto obliga a menudo a esperar uno o dos días de tiempo estable tras la última lluvia.

¿Cuánto dura la reparación?

Con soporte sano, imprimación correcta y limpieza periódica, es una solución de largo recorrido. Lo que la acorta casi siempre no es el material, sino dejar el canalón lleno de hojas durante años.

Si tienes una filtración y sospechas del canalón, cuéntanos cuándo aparece el agua desde la página de contacto: ese dato ya nos dice la mitad.

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